Akutagawa Ryûnosuke, o la belleza de la mirada última
Traducido del francés • español (espagnol)
«Una vaga inquietud. » (Bon’yari shita fuan.) Estas palabras, trazadas a la carrera por Akutagawa Ryûnosuke1Formas rechazadas:
Acutagawa Ryunosuche.
Akutagawa Riunoské.
Akoutagawa Ryunosouké.
Akoutagaoua Ryounosouké.
Akoutagava Ryounosouke. antes de absorber el veneno al alba del 24 de julio de 1927, son como la llave de todos sus escritos. Tenía treinta y cinco años. Dejaba tras de sí unos ciento cincuenta relatos donde « el esplendor del arte y los tormentos de la existencia conspiran para dar a su obra un aura inimitable »2Zhao Yujiao, en su traducción de Rashômon: selección de relatos de Akutagawa Ryûnosuke (罗生门:芥川龙之介短篇小说选), Kunming: Ediciones Populares de Yunnan, 2015. Trad. del chino por mí. — y el estupor de un Japón que presentía oscuramente, en esa muerte, el fin de una época.
En la casa de Hades
Muchos japoneses cultivados han atravesado, en su juventud, un período fuertemente marcado por este escritor discretamente intelectual, teñido de una ironía despreocupada, pero que, bajo apariencias desenvueltas, disimula mal algo nervioso, inquieto, mal asegurado, semejante a esas cortesanas cuya sonrisa afable no logra velar el malestar que rezuma en su fuero interno y que, en un momento dado, irrumpe en la superficie de la existencia para sumergirla. Así, desde su suicidio enigmático, el alma de Akutagawa ronda las letras japonesas. Endô Shûsaku refiere este sueño obsesivo:
« Me hallaba en una habitación oscura, frente a Akutagawa Ryûnosuke. Se mantenía ante mí sin decir palabra, la cabeza gacha y los brazos cruzados sobre su kimono raído de color gris. Se levantó bruscamente, apartó el estor de bambú que tenía detrás y penetró en la habitación contigua. Yo sabía que se trataba del mundo de los muertos. […] Fue entonces cuando desperté. ¿Por qué tenía yo con tanta frecuencia sueños tan mórbidos? A mi lado, mi esposa dormía apaciblemente. »
Endô, Shûsaku, Une femme nommée Shizu : nouvelles (Una mujer llamada Shizu: relatos), trad. del japonés por Minh Nguyen-Mordvinoff, París: Denoël, col. « Empreinte », 1997.
¿Cómo no pensar en la Ilíada, cuando Aquiles ve en sueños la sombra de Patroclo y tiende los brazos para asirla, en vano: « El alma había desaparecido bajo tierra, como un humo […] / ¡Ay! hay, pues, incluso en la casa de Hades, / Un alma, o bien una sombra »? Así regresa Akutagawa, sombra familiar, en la memoria de un pueblo que se niega a dejarlo desaparecer por entero en la casa de Hades.
Bajo el signo del Dragón
« A Akutagawa se le puso por nombre Ryûnosuke, “Hijo del Dragón”, pues había nacido el 1 de marzo de 1892 a la hora del Dragón, el día del Dragón, el mes del Dragón del año del Dragón. »3Richard Collasse, Dictionnaire amoureux du Japon (Diccionario enamorado de Japón), entrada « Akutagawa Ryūnosuke ». La demencia de su madre, cuando él no cuenta más que unos meses, le lega más bien el terror de una herencia maldita. El niño es recogido por la familia materna, antiguo linaje de servidores del shogunato, que lo nutre con los clásicos chinos y japoneses. La colisión de ese Oriente tradicional con el Occidente contemporáneo — Mérimée, Anatole France, Poe, etc. — hace de él « [un] hombre desgarrado, dividido, descuartizado; [un] hombre doble y contradictorio »4Claude Roy, en su prefacio a Rashômon et autres contes (Rashômon y otros cuentos).. Esa dificultad de ser, común a su generación, sus relatos la precisarán y la amplificarán hasta una suerte de obsesión. Sin embargo, de todos los escritores japoneses, ninguno estaba mejor dispuesto que Akutagawa a hallar refugio en el arte. Se describía a sí mismo como lector, encaramado en la escalera de una librería, midiendo con la mirada desde allá arriba la pequeñez de los vendedores y de los clientes que se afanaban entre los estantes: « La vida humana no vale ni siquiera un verso de Baudelaire » (Jinsei wa ichigyô no Bôdorêru ni mo shikanai), decía.
El deslumbrante juego del titiritero
Akutagawa se había impuesto a los veinticuatro años como el príncipe del relato breve. Discípulo predilecto de Natsume Sôseki, había sido incluso considerado como yerno del maestro. Sus relatos llamados « históricos » — Rashômon, En el bosque (Yabu no naka), etc. —, donde entremezcla un spleen resueltamente moderno « [a] las voces que lloran, [a] las voces que ríen » del viejo Japón, siguen siendo los más célebres. Lo que en ellos se admira no es la exactitud del historiador, sino los muñecos burlescos, las marionetas heladoras del feriante, que hace danzar al cabo de hilos invisibles mediante « [su] erudición fastuosa, [su] sensibilidad agudísima, [su] sentido innato del drama »5Georges Bonneau, Histoire de la littérature japonaise contemporaine (1868-1938) (Historia de la literatura japonesa contemporánea (1868-1938)).:
« El mundo entero
Metido en una caja
El titiritero »
(Yo no naka wa / Hako ni iretari / Kairaishi)Chavanes, Edwige de, « Akutagawa Ryūnosuke (1892-1927) ». En Cinéma et littérature au Japon : de l’ère Meiji à nos jours (Cine y literatura en Japón: de la era Meiji a nuestros días), bajo la dir. de Max Tessier, París: Centre G. Pompidou, col. « Cinéma singulier », 1986, p. 44-45.
Jean-Jacques Origas comenta: « El autor parecía escabullirse: ¿no había intitulado acaso recopilaciones de relatos El titiritero [Kairaishi] y Carrusel de sombras [Kagetôrô]? Y, sin embargo, el lector percibía su presencia en cada línea ». Ese teatro de sombras alcanza su colmo en Figuras infernales (Jigokuhen), donde el pintor Yoshihidé, para culminar su fresco, contempla a su propia hija arder viva ante sus ojos, y luego se ahorca. Es que el arte consumado se asemeja a la llama que exige un alimento vivo. Y Akutagawa pondrá un punto de honor en hacerse su víctima voluntaria.
En mártir del arte
« De pronto [el titiritero] apareció en persona, entre los decorados de la vida real. Y, en obras a menudo desgarradoras, describió […] las obsesiones que, poco a poco, lo asaltaron y que habrían de arrebatarlo. » En 1927, la desintegración de su razón bajo obsesiones mórbidas, deleites morosos dicta sus últimas obras maestras: se hace risa burlona con Kappa, alucinación con Engranaje (Haguruma), locura con La vida de un idiota (Aru ahô no isshô). « Soy, después de todo, el hijo de una loca », confía en la Carta a un viejo amigo (Aru kyûyû e okuru shuki), redactada en la víspera de su muerte. Y añade: « Tal vez te rías de la contradicción en que me encuentro, yo que, aun amando la belleza de la naturaleza, decido suprimirme. Pero la naturaleza es bella porque se refleja en mi mirada última… » Kawabata Yasunari supo expresar lo trágico de esa incandescencia final: « Las más de las veces enfermizo y debilitado, [se] inflama en el último instante antes de extinguirse del todo. »6Kawabata Yasunari, La mirada última (Matsugo no me), inédito en francés. Así se extinguió el Hijo del Dragón, mártir del arte, la Biblia abierta, al son de la lluvia que caía. Shiga Naoya, al enterarse de su muerte, tuvo esta fórmula de una admirable contención: « No podía hacer otra cosa. »
Para ir más lejos
En torno a « A mitad del camino de la vida de Shinsuke Daidôji »

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« Shinsuke había odiado aquella miseria. No, aún hoy conserva en el fondo de su corazón un eco del odio de aquel tiempo, imborrable. No podía comprar libros, ni asistir a los cursos de verano, ni llevar un abrigo nuevo. Pero sus compañeros gozaban de todos esos privilegios. Los había envidiado. E incluso, a veces, celado. Esa envidia, esos celos, se negaba sin embargo a admitirlos. Porque no sentía sino desprecio por sus capacidades intelectuales. »
Akutagawa, Ryûnosuke, « À mi-chemin de la vie de Shinsuke Daidôji : tableau d’une psychologie » (« A mitad del camino de la vida de Shinsuke Daidôji: cuadro de una psicología »), trad. del japonés por Edwige de Chavanes. En Anthologie de nouvelles japonaises contemporaines. 1 (Antología de relatos japoneses contemporáneos. 1), París: Gallimard, col. « Du monde entier », 1986.
En torno a Patas de caballo

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« Hanzaburô fue nuevamente presa del estupor. Según aquel intercambio, en primer lugar, estaba muerto. En segundo lugar, habían transcurrido ya tres días. En tercer lugar, sus piernas estaban descompuestas. Todo aquello era absurdo. Veamos, ¿acaso sus piernas no le obedecían como…? Apenas quiso adelantar un pie, dejó escapar un grito sonoro. No sin razón. ¡Con su pantalón blanco de pliegue impecable y sus zapatos a juego, sus piernas se doblaban una y otra bajo el viento que entraba por la ventana! Ante semejante espectáculo, Hanzaburô estuvo a punto de dudar de sus propios ojos. »
Akutagawa, Ryûnosuke, Jambes de cheval (Patas de caballo), trad. del japonés por Catherine Ancelot, posfacio de Ninomiya Masayuki, París: Les Belles Lettres, col. « Collection Japon. Série Fiction », 2013.
En torno a « La becada »

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« Justo en ese momento, se oyeron gritos afuera; pronto unos pasos precipitados subieron la escalera y, un instante después, la puerta se abrió de golpe. Cinco o seis personas, hombres, mujeres y niños, irrumpieron en la habitación, gritando cada cual una cosa distinta.
“¡Papá, la hemos encontrado!”, gritó alegremente Ilia, que iba a la cabeza, blandiendo la becada. »
Akutagawa, Ryûnosuke, « La bécassine » (« La becada »), trad. del japonés por Horiguchi Daigaku, Japon et Extrême-Orient, n.º 7-8 (julio-agosto de 1924), p. 1-12.
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En torno a « La fe de Wei Cheng »

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« Frunciendo el ceño con aire sombrío, Wei Cheng se puso a recorrer con paso cada vez más rápido el banco de arena por donde reptaba la sombra de la noche. Entretanto, las aguas del río ganaban poco a poco, pulgada a pulgada, pie a pie, el banco de arena, mientras el olor a alga y a agua que subía del río comenzaba, glacial, a adherirse a su piel. Alzó los ojos: allá, por encima del puente, la luminosa claridad del sol poniente se había extinguido ya y solo los balaustres del pretil de piedra, todos negros, rayaban en líneas nítidas el cielo azulado por la noche. Pero la mujer sigue sin venir. »
Akutagawa, Ryûnosuke, « La foi de Wei Cheng » (« La fe de Wei Cheng »), trad. del japonés por Edwige de Chavanes. En Les noix, la mouche, le citron (Las nueces, la mosca, el limón), Arles: Éditions P. Picquier, 1991.
En torno a La hechicera

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« 「俊さん。」――さう云ふ声が一瞬間、信子の唇から洩れようとした。実際俊吉はその時もう、彼女の俥のすぐ側に、見慣れた姿を現してゐた。が、彼女は又ためらつた。その暇に何も知らない彼は、とうとうこの幌俥とすれ違つた。薄濁つた空、疎らな屋並、高い木々の黄ばんだ梢、――後には不相変人通りの少い場末の町があるばかりであつた。
「秋――」
信子はうすら寒い幌の下に、全身で寂しさを感じながら、しみじみかう思はずにゐられなかつた。 »
秋 en Wikisource 日本語, [en línea], consultado el 10 de julio de 2026.
« “¡Shun-san!” Por espacio de un segundo, ese grito estuvo a punto de escapar de sus labios. En efecto, en ese momento, Shunkichi mostró su silueta familiar justo al lado del coche. Ella vaciló una vez más. Él, sin sospechar nada, terminó por adelantar el coche de capota. El cielo grisáceo, los tejados irregulares de las casas, el tronco de los grandes árboles que desplegaban sus ramas… Después no quedó sino el arrabal, con sus calles poco transitadas. Bajo la capota ligeramente fría, Nobuko sintió con todas las fibras de su cuerpo la melancolía de la estación otoñal y, a su pesar, un leve grito se le escapó de los labios. »
Akutagawa, Ryûnosuke, La magicienne (La hechicera), trad. del japonés por Élisabeth Suetsugu, Arles: P. Picquier, 1999.
« “¡Sunsan!” Aquel llamado iba a escaparse de la boca de Nobuko. En efecto, en ese instante, la silueta familiar de su primo apareció al lado del kuruma7Todo lo que rueda, en Japón, es kuruma.. Pero Nobuko vaciló de nuevo y Sunkiti, sin sospechar la presencia de su prima, adelantó el coche.
Un cielo hosco, los tejados desiguales de un suburbio solitario, las hojas coloreadas de los altos árboles, el paisaje de la calle sombría que se desplegaba… Y en su kuruma, donde se deslizaba ya el aire fresco de la tarde, sintiendo con todo su ser una soledad dolorosa, Nobuko no pudo dejar de decirse a sí misma: “¡El otoño!”. »
Akutagawa, Ryûnosuke, « L’automne » (« El otoño »), trad. del japonés por Sioden Humiko (Shioden Fumiko), Extrême-Asie, n.º 46 (abril de 1930), p. 205-212.
« ¿Iba Nobuko a llamar: “¡Shun-san!”? Ese grito estuvo a punto de brotar de sus labios. La silueta familiar de Shun-kichi se hallaba justo en ese momento al lado de su carrito. Tuvo otra vacilación, y Shun-kichi, que no sospechaba nada, pasó de largo.
El cielo un poco velado, las casas dispersas, las altas copas amarillentas de los árboles… No quedaba ya en su horizonte más que el pequeño barrio lejano, con su camino de raros transeúntes. “¡El otoño!”, pensó Nobuko, bajo la lona fría del cochecito, y la desesperación de la soledad la invadió de pronto por entero. »
Akutagawa, Ryûnosuke, « Le nez • L’automne » (« La nariz • El otoño »), trad. del japonés por Kaze Keita, Les Œuvres libres, n.º 106 (marzo de 1955), p. 108-124.
« 横浜の或亜米利加人へ雛を売る約束の出来たのは十一月頃のことでございます。紀の国屋と申したわたしの家は親代々諸大名のお金御用を勤めて居りましたし、殊に紫竹とか申した祖父は大通の一人にもなつて居りましたから、雛もわたしのではございますが、中々見事に出来て居りました。 »
雛 en Aozora Bunko, [en línea], consultado el 10 de julio de 2026.
« Se hizo, pues, la promesa de ceder las muñecas hacia el mes de noviembre a un americano de Yokohama. Mi familia, que lleva el nombre de Kinokuniya, había desempeñado de generación en generación el papel de acreedor ante los daimyôs, y mi abuelo, que, según creo, se llamaba Shichiku, era un hombre versado en los divertimentos. Aun a riesgo de faltar a la modestia que debería matizar mis palabras, fuerza me es decir que aquellas muñecas, mis muñecas pues, eran de muy hermosa factura. »
Akutagawa, Ryûnosuke, La magicienne (La hechicera), trad. del japonés por Élisabeth Suetsugu, Arles: P. Picquier, 1999.
« El compromiso de vender las muñecas a un americano residente en Yokohama se contrajo en el mes de noviembre. Desde hacía generaciones, nuestra casa, cuya razón social era Kinokuni-ya, prestaba dinero a los señores feudales. Fue mi abuelo, llamado Shichiku, hombre lleno de experiencia y desprendido de los bienes de este mundo, quien me había dado las muñecas; eran, no obstante, puedo decirlo, de una hechura excelente. »
Akutagawa, Ryûnosuke, « Les poupées » (« Las muñecas »), trad. del japonés por Serge Elisséeff (Serge Elisséev), Japon et Extrême-Orient, n.º 4 (marzo de 1924), p. 327-346; reed. en Neuf nouvelles japonaises (Nueve relatos japoneses), París: G. Van Oest, 1924.
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- Traducción parcial de La magicienne (La hechicera) por Serge Elisséeff (Serge Elisséev) (1924). (Google Libros).
- Traducción parcial de La magicienne (La hechicera) por Sioden Humiko (Shioden Fumiko) (1930). (Bibliothèque nationale de France (BnF)).
- Traducción parcial de La magicienne (La hechicera) por Sioden Humiko (Shioden Fumiko) (1930), copia. (Google Libros).
En torno a La vida de un idiota y otros relatos

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« […] en algún momento debí de haber tomado el camino equivocado, pues me encontré de pronto ante la sala de funerales de Aoyama. Hacía bien diez años que no volvía a pasar ante ese edificio, desde exactamente la ceremonia fúnebre de Natsume Sôseki. Diez años antes tampoco era feliz. Pero estaba al menos en paz. Con los ojos fijos en la playa de grava que se extendía dentro del portal, volví a ver el banano de la “Villa Sôseki”. No podía dejar de sentir que también mi vida había llegado a su término. Y tampoco podía defenderme del sentimiento de que no era el azar el que, al cabo de diez años, había conducido mis pasos hasta aquí. »
Akutagawa, Ryûnosuke, La vie d’un idiot et autres nouvelles (La vida de un idiota y otros relatos), trad. del japonés por Edwige de Chavanes, prefacio de Jeannine Kohn-Étiemble, París: Gallimard, col. « Connaissance de l’Orient », 1987.
En torno a « El Cristo de Nankín »

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« En ese mismo instante, la estatua de Cristo que colgaba de la pared cayó con estrépito. Un pesado silencio duró varios segundos. Luego, presa de una gran emoción misteriosa, la joven china recogió la estatua y volvió a mirar el rostro del extranjero mudo y el rostro de Cristo. Permanecía conmovida. El rostro del santo Cristo se asemejaba singularmente al del extranjero. De súbito, una sonrisa clara apareció en el rostro pálido de la china, que se acercó a aquel hombre con una expresión de gozo. »
Akutagawa, Ryûnosuke, « Le Christ de Nankin » (« El Cristo de Nankín »), trad. del japonés por Matsuo Kuni (Matsuo Kuninosuke), Bifur, n.º 8 (junio de 1931), p. 97-100.
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- Traducción de « Le Christ de Nankin » (« El Cristo de Nankín ») por Matsuo Kuni (Matsuo Kuninosuke) (1931). (Bibliothèque nationale de France (BnF)).
En torno a Las ranas

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« 渡辺の橋の供養の時、三年ぶりで偶然袈裟にめぐり遇った己は、それからおよそ半年ばかりの間、あの女と忍び合う機会を作るために、あらゆる手段を試みた。そうしてそれに成功した。いや、成功したばかりではない、その時、己は、己が夢みていた通り、袈裟の体を知る事が出来た。が、当時の己を支配していたものは、必しも前に云った、まだあの女の体を知らないと云う未練ばかりだった訳ではない。己は衣川の家で、袈裟と一つ部屋の畳へ坐った時、既にこの未練がいつか薄くなっているのに気がついた。それは己がもう童貞でなかったと云う事も、その場になって、己の欲望を弱める役に立ったのであろう。しかしそれよりも、主な原因は、あの女の容色が、衰えていると云う事だった。 »
袈裟と盛遠 en Aozora Bunko, [en línea], consultado el 10 de julio de 2026.
« Después de tres años sin haberla visto, la reencontré por azar durante la ceremonia de purificación del nuevo puente de Watanabe, y luego, durante seis meses, puse en práctica todas las astucias del mundo para verla en secreto. Y lo conseguí. Más aún. Logré conocer su cuerpo, tal como lo había soñado. Sin embargo, el sentimiento que me animaba entonces ya no era solo el despecho de no haberla poseído todavía. Cuando tomamos asiento, los dos, sobre una estera en la casa de Koromogawa, advertí que, sin darme cuenta, mis pesares se habían vuelto menos punzantes. El que ya no fuera virgen sin duda había ayudado a menguar mi deseo. Pero había otra cosa más decisiva: la belleza de aquella mujer se había marchitado. »
Akutagawa, Ryûnosuke, Une vague inquiétude (Una vaga inquietud), trad. del japonés por Silvain Chupin, prefacio de René de Ceccatty, Mónaco: Éditions du Rocher, col. « Nouvelle », 2005; reed. aumentada bajo el título Les grenouilles (Las ranas), trad. del japonés por Catherine Ancelot y Silvain Chupin, París: Cambourakis, col. « Littérature », 2024.
« Fue el día de la fiesta búdica, en el Puente de Watanabe, cuando me encontré con Kesa. Extraño azar tras tres años de separación. Supe que estaba casada. Durante seis meses, recurrí a múltiples astucias para obtener de ella una cita secreta. No solo obtuve una cita, sino que conocí al fin aquel cuerpo con el que no había cesado de soñar. Ahora bien, en ese momento, constaté que había en mi corazón otros sentimientos además del ardiente pesar de haber esperado tanto tiempo aquella posesión. A su lado, en la Casa Koromogawa, observé que el atractivo de su cuerpo ya no colmaba enteramente mi alma.
Tal vez la disminución de mi deseo se explicaba por el hecho de que ya no era virgen y de que mis ardores primeros se habían apaciguado. Tal vez también por otra causa: el rostro de Kesa ya no irradiaba juventud como antaño. »
Akutagawa, Ryûnosuke, « Kesa et Morito » (« Kesa y Morito »), trad. del japonés por Matsuo Kuni (Matsuo Kuninosuke) y Émile Steinilber-Oberlin, France-Japon, n.º 10 (julio de 1935), p. 163-166.
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- Traducción parcial de Les grenouilles (Las ranas) por Matsuo Kuni (Matsuo Kuninosuke) y Émile Steinilber-Oberlin (1935). (Bibliothèque nationale de France (BnF)).
En torno a Rashômon y otros cuentos

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« 或日の暮方の事である。一人の下人が、羅生門の下で雨やみを待つてゐた。
廣い門の下には、この男の外に誰もゐない。唯、所々丹塗の剝げた、大きな圓柱に、蟋蟀が一匹とまつてゐる。羅生門が、朱雀大路にある以上は、この男の外にも、雨やみをする市女笠や揉烏帽子が、もう二三人はありさうなものである。それが、この男の外には誰もゐない。 »
羅生門 en Wikisource 日本語, [en línea], consultado el 10 de julio de 2026.
« Ocurrió un día, al crepúsculo: un hombre de baja condición se hallaba allí, bajo la Puerta Rashô, aguardando una tregua de la lluvia.
No había nadie más que él bajo la vasta Puerta. Solo, sobre una columna enorme, cuyo enlucido rojo se había caído en algunos puntos, se había posado un grillo. Puesto que la Puerta Rashô se encuentra en la avenida Suzaku, cabría haber esperado hallar allí, además de este hombre, dos o tres personas, mujeres con sombrero cónico u hombres tocados con eboshi8Alto bonete, negro las más de las veces, portado antaño por los nobles., en busca de abrigo contra la lluvia. Y, sin embargo, no había nadie más que él. »
Akutagawa, Ryûnosuke, Rashômon et autres contes (Rashômon y otros cuentos), trad. del japonés por Mori Arimasa, París: Gallimard, col. « Connaissance de l’Orient », 1965; reed. con prefacio de Claude Roy, París: Le Livre de poche, col. « Le Livre de poche. Classique », 1969.
« La noche era fresca. El lacayo de un samurái se hallaba solo bajo las arcadas del Rashomon, aguardando a que pasara el aguacero.
Aquel edificio se había levantado frente a la Avenida del Sujaku. No era raro que los transeúntes, con sombrero de juncia o con tocado noble, fueran a resguardarse allí de un aguacero. Pero aquella noche, el lacayo estaba solo; ninguna otra presencia salvo la de un grillo, sobre una columna roja desvaída. »
Akutagawa, Ryûnosuke, « Rashomon • Dans le taillis » (« Rashomon • En el soto »), trad. del japonés por Ono Yoshio y René de Berval, France-Asie, n.º 103 (diciembre de 1954), p. 217-225.
« 長崎あたりの村々には、時々日の暮の光と一しょに、天使や聖徒の見舞う事があった。現にあのさん・じょあん・ばちすたさえ、一度などは浦上の宗徒みげる弥兵衛の水車小屋に、姿を現したと伝えられている。と同時に悪魔もまた宗徒の精進を妨げるため、あるいは見慣れぬ黒人となり、あるいは舶来の草花となり、あるいは網代の乗物となり、しばしば同じ村々に出没した。 »
おぎん en Wikisource 日本語, [en línea], consultado el 10 de julio de 2026.
« A veces sucedía que, bajo los rayos del sol poniente, ángeles o santos visitaban los pueblos de la región de Nagasaki. Se cuenta incluso que san Juan Bautista se apareció una vez en el molino de Miguel Yahei, un fiel de Urakami. El diablo, por su parte, para poner obstáculo al celo religioso de los creyentes, transformándose ya en un extraño negro, ya en una flor exótica o en un carro con estores de zarzo, hacía de las suyas en esos mismos pueblos. »
Akutagawa, Ryûnosuke, Rashômon et autres contes (Rashômon y otros cuentos), trad. del japonés por Mori Arimasa, París: Gallimard, col. « Connaissance de l’Orient », 1965; reed. con prefacio de Claude Roy, París: Le Livre de poche, col. « Le Livre de poche. Classique », 1969.
« Ocurría incluso que ángeles y santos descendían a visitar los pueblos, en torno a Nagasaki, con los rayos del sol crepuscular. Se refiere incluso positivamente que una vez san Juan Bautista se apareció en el molino de Michel Yahei, en Urakami. Por su parte, el demonio también apareció a menudo en esos mismos pueblos bajo la forma de un negro desconocido, de una flor exótica o de un palanquín de bambú, a fin de impedir que los fieles hicieran abstinencia. »
Akutagawa, Ryûnosuke, Le nez et autres contes (La nariz y otros cuentos), trad. del japonés por Maruyama Juntarô, Tôkyô: Hakusuisha, 1927.
« すると、一生懸命にのぼった甲斐があって、さっきまで自分がいた血の池は、今ではもう暗の底にいつの間にかかくれて居ります。それからあのぼんやり光っている恐しい針の山も、足の下になってしまいました。この分でのぼって行けば、地獄からぬけ出すのも、存外わけがないかも知れません。犍陀多は両手を蜘蛛の糸にからみながら、ここへ来てから何年にも出した事のない声で、「しめた。しめた。」 »
蜘蛛の糸 en Wikisource 日本語, [en línea], consultado el 10 de julio de 2026.
« A decir verdad, su lucha encarnizada no había sido en vano: el estanque de Sangre que acababa de abandonar se había esfumado ya en el fondo de la oscuridad. El destello lejano del terrible monte de las Agujas se hallaba también bajo sus pies. A ese ritmo, quizá la huida fuera del Infierno se realizaría más fácilmente de lo que había esperado. Enrollando en torno a su brazo el hilo de la araña, dijo con una sonrisa de satisfacción: “¡Ya está! ¡Ya está!”, en un tono olvidado desde su llegada a aquel lugar, hacía de ello cuántos años. »
Akutagawa, Ryûnosuke, Rashômon et autres contes (Rashômon y otros cuentos), trad. del japonés por Mori Arimasa, París: Gallimard, col. « Connaissance de l’Orient », 1965; reed. con prefacio de Claude Roy, París: Le Livre de poche, col. « Le Livre de poche. Classique », 1969.
« Entonces vio que sus esfuerzos no habían sido en vano: el lago de Sangre, en el que aún se encontraba poco antes, había desaparecido en la oscuridad. Vio también la débil luz de la terrible montaña de las Agujas por debajo de él. A ese ritmo, escapar de los Infiernos quizá no sería más difícil de lo que había imaginado. Apretando el hilo con ambas manos, Kandata se echó a reír con una voz que ya no había usado a lo largo de todos aquellos años pasados en los infiernos: “Va a funcionar, lo voy a conseguir”. »
Akutagawa, Ryûnosuke, « Le fil d’araignée » (« El hilo de araña »), trad. del japonés por Christopher Chassagneux y Lucie Demesy, La main de Thôt, n.º 13, 2025.
« Trepar con tanto ahínco valía la pena, pues el estanque de Sangre, donde hasta entonces se hallaba, había desaparecido ahora en las tinieblas allá abajo. Hasta la débil luz de la aterradora montaña de las Agujas quedaba por debajo de él. Si seguía trepando a ese ritmo, escapar del Infierno podría ser más fácil de lo previsto. Kandata enrolló el hilo de la araña alrededor de sus manos y, con una voz que no había usado desde su llegada allí, hacía numerosos años, rió y dijo: “¡Ya está, ya lo tengo!” »
Akutagawa, Ryûnosuke, « Le fil de l’araignée » (« El hilo de la araña »), trad. indirecta del inglés por Lucile Rusu con la colab. de Clara Wartelle-Sakamoto, según la de Anne McNulty y Sato Eriko. En Petites histoires japonaises : contes et nouvelles bilingues pour progresser en japonais (Pequeñas historias japonesas: cuentos y relatos bilingües para progresar en japonés), Malakoff: A. Colin, 2022, p. 38-61.
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- Traducción parcial de Rashômon et autres contes (Rashômon y otros cuentos) por Christopher Chassagneux y Lucie Demesy (2025). (La main de Thôt).
- Traducción parcial de Rashômon et autres contes (Rashômon y otros cuentos) por Ono Yoshio y René de Berval (1954). (Google Libros).
Bibliografía
- Bonneau, Georges, Histoire de la littérature japonaise contemporaine (1868-1938) (Historia de la literatura japonesa contemporánea (1868-1938)), prefacio de Kikuchi Kan, París: Payot, 1940.
- Chavanes, Edwige de, « Akutagawa Ryūnosuke (1892-1927) ». En Cinéma et littérature au Japon : de l’ère Meiji à nos jours (Cine y literatura en Japón: de la era Meiji a nuestros días), bajo la dir. de Max Tessier, París: Centre G. Pompidou, col. « Cinéma singulier », 1986, p. 44-45.
- Collasse, Richard, Dictionnaire amoureux du Japon (Diccionario enamorado de Japón), París: Plon, col. « Dictionnaire amoureux », 2021.
- Guillamaud, Jean, Histoire de la littérature japonaise (Historia de la literatura japonesa), París: Ellipses, col. « Littératures. Série Littératures du monde », 2008.
- Matéo, Pascal, « Ryûnosuke Akutagawa, “Rashômon” (1915). Les ténèbres d’un Japon de légende » (« Ryûnosuke Akutagawa, “Rashômon” (1915). Las tinieblas de un Japón de leyenda »), Le Point Références, n.º 80 (abril-junio de 2020), p. 64-65.
- Matsuo, Kuni (Matsuo, Kuninosuke), Histoire de la littérature japonaise : des temps archaïques à 1935 (Historia de la literatura japonesa: desde los tiempos arcaicos hasta 1935), en colab. con Kawaji Ryūkō y Alfred Smoular, prefacios de Anatole de Monzie, Émile Steinilber-Oberlin y Noguchi Yonejirō, París: Société française d’éditions littéraires et techniques, col. « Bibliothèque du hérisson », 1935.
- Origas, Jean-Jacques, « Akutagawa Ryūnosuke (1892-1927) », Encyclopædia universalis, [en línea], consultado el 10 de julio de 2026.
- Pinguet, Maurice, La mort volontaire au Japon (La muerte voluntaria en Japón), París: Gallimard, col. « Bibliothèque des histoires », 1984.
- Sieffert, René, La littérature japonaise (La literatura japonesa), París: Librairie A. Colin, col. « Collection A. Colin », 1961; nueva ed. con una actualización por Katô Shuichi, París: Publications orientalistes de France, col. « Langues et civilisations. Littérature », 1986.
